jueves, 29 diciembre 2011 14:15
Hija mía, rezar mi Santo Rosario puede salvar naciones.
Mis hijos nunca deben olvidar el poder de mi Santo Rosario.
Es tan poderoso que inutiliza al engañador. No puede hacerte nada, ni a ti ni a tu familia, cuando recitas esto diariamente.
Por favor, pide a mis hijos que desde hoy empiecen a rezar mi Santo Rosario para proteger no sólo a sus familias, sino también a sus comunidades.
El Rosario es el arma más poderosa contra los planes del maligno de destruir lo que pueda, en estos sus últimos días en la Tierra.
Nunca subestimes las mentiras que él planta en las mentes de las personas con el fin de alejar a mis hijos de la Verdad.
Tantos, bajo su influencia, patalearán y lucharán contra la Verdad de la gran Misericordia de mi Hijo.
Rezando mi Santo Rosario puedes proteger a estas almas de la mentira.
Sus corazones pueden abrirse y se abrirán si dedicas tiempo a rezar mi Rosario.
Reza ahora para que mis hijos abran sus corazones a la Verdad. Reza también para que todos mis hijos encuentren la fuerza para aceptar la Misericordia de mi Hijo.
Vuestra amada Madre
Reina de los Ángeles
jueves, 29 diciembre 2011 15:00
Mi amadísima hija, Mis hijos en todas partes serán despertados de un profundo y vacío sueño dentro de poco.
Cuando despierten a La Advertencia, muchos estarán aterrorizados. A los que tendrán miedo tengo esto que decirles.
Agradece que te despierten de la oscuridad.
Alégrate de que se te muestre Mi Luz de Misericordia. Si encuentras esto doloroso, entonces te imploro que aguantes esta limpieza con humildad. Porque sin esta limpieza no tendrás la vida eterna, que es tu derecho.
Pídeme que te ayude en estos momentos difíciles y Yo te levantaré y te daré la fuerza que necesitas.
Rechaza Mi Mano de Misericordia y sólo se te dará un período muy corto para arrepentirte.
Habrá toda clase de Misericordia mostrada a aquellos de ustedes que no aman a Mi Padre. Pero sepan que Su paciencia se está agotando.
Se mostrará un gran Acto de Mi Misericordia. Dependerá de ti hacerte humilde y pedir Misericordia. No puedes ser forzado a hacerlo.
Reza para que, si no puedes hacer frente a esta limpieza, otros recen por tu alma.
Nunca Me temas, nunca rechaces Mi Mano de Salvación. Porque sin Mí, no eres nada. No esperes a clamar por Mi Amor cuando será demasiado tarde para ayudarte.
Tu Salvador
Jesucristo
sábado, 29 diciembre 2012 19:36
Mi querida y amada hija, de nuevo os digo a todos vosotros, queridos discípulos Míos, que no tengáis miedo. Aunque los acontecimientos venideros puedan ser angustiosos de presenciar para ustedes, recuerden estas, Mis Sagradas Palabras, dadas a ustedes ahora.
Mi Amor por la humanidad es tan grande que perdono fácilmente, cualquier pecado, por ofensivo que sea, una vez que el pecador muestra verdadero remordimiento. Nunca Me temas si verdaderamente Me amas porque Yo te protejo en todo momento. Sí, sufrirás en Mi Nombre, cuando camines detrás de Mí. Pero esto es algo que debes aceptar. Es un pequeño precio a pagar por la Gloria, que yace delante de ti.
Aquellos que, sin embargo, caminan delante de Mí en la creencia errónea de que no necesitan la Presencia de Dios en sus vidas, deben tener miedo. Estos pecadores, que nunca mostrarán remordimiento, pues creen que son dueños de su propio destino, caerán en el abismo. Esto, la trampa tendida para ellos por el maligno, puede compararse a un reloj que hace tictac. Por cada minuto que continúan abandonándome, su tiempo se acorta. Su tiempo para redimirse ante Mis Ojos es corto.
Sepan que los dos ejércitos para la batalla de las almas se han alineado para prepararse para la guerra. El tiempo avanza así que por favor estén preparados en todo momento.
No me temáis, porque vengo en paz. Temed, sin embargo, a la bestia que se verá venir en paz, pero que viene a destruiros. Él, el maligno, y sus seguidores en la tierra son aquellos a los que debes temer. No a Mí.
Tu Jesús
domingo, 29 diciembre 2013 19:48
Mi querida y amada hija Mía, cuando te revelé los secretos del Libro de la Verdad, desde el principio, te dije que el Libro había sido predicho a los profetas -un total de tres- que representaban a la Santísima Trinidad. No os hablo de estas cosas para asustaros. Os las cuento para que confiéis plenamente en Mí.
Hija mía, el Plan de Mi Padre para difundir la conversión comenzó en el momento en que empezó esta Misión. Esta conversión, en una época de gran apostasía, apatía y vergonzosa indiferencia hacia la Palabra de Dios, es muy necesaria. A los hijos de Dios se les dio la Verdad en el Libro Más Sagrado, pero mucho de lo que contiene tiene poco impacto en la gente del mundo de hoy. ¿Cómo podría tenerlo? Muchos se distraen con el entretenimiento, se divierten fácilmente y se apresuran a captar cualquier cosa que les excite. Incluso se ha negado la Verdad de la Creación del hombre. En su lugar, han reemplazado la Verdad con creencias ridículas en muchos dioses falsos de su propia creación. Sus prácticas mágicas y sus malvadas incursiones en el ocultismo han atraído la atención de muchos y disparado la imaginación de aquellos que buscan sensacionalismo en sus vidas.
Luego están aquellos que abusan de su conocimiento del mundo espiritual y que han hecho que muchas almas se alejen de Mí. Con el fin de dotarse de dones espirituales, estas pobres almas invitan en cambio al espíritu del mal, cuando invocan a los espíritus de los que han entrado en el Infierno. Estos espíritus sólo los arrastrarán a una red de la que nunca se desenredarán. Aquellos que incursionan en prácticas de la nueva era, brujería, cartas del tarot y clarividencia, serán la causa de terribles aflicciones sobre otros, aunque en muchos casos, no tienen conocimiento del daño que hacen. Todas esas personas, que anteponen dioses falsos al Único Dios Verdadero, son culpables de paganismo - un crimen atroz - porque conocían la Verdad antes de apartarse de ella.
Luego están los que maldicen a los demás cuando incursionan en el satanismo. Tan depravados son, que constantemente se burlan de Mí y llevan a cabo tales actos perversos porque ya han hecho un pacto con el diablo. Nada de lo que yo haga los cambiará. Oh, cómo lloro lágrimas amargas por estas pobres almas descarriadas.
Luego están los que Me conocen, pero que pasan poco tiempo en Mi Compañía. Ellos Me traen gran tristeza, porque dan sus almas por sentado. Creen que tienen un derecho natural a la Vida Eterna, pero no creen que tengan que ganársela. Muchos de ellos son tan complacientes que no se molestan con los Sacramentos y raramente prestan atención a los Diez Mandamientos, porque no creen que se apliquen a ellos hoy. La mayoría no cree en el Infierno ni en el Purgatorio. Caminan por un sendero muy peligroso. Pronto, serán engañados aún más, cuando sean alimentados con una nueva doctrina diluida, que será introducida por Mis enemigos. Ellos necesitan mucha oración ahora.
Finalmente, están aquellos que están más cerca de Mí y que son doctos en todas las cosas Sagradas. Estas son las almas que Me traen gran consuelo y en las que Me apoyo. Sin embargo, entre ellos hay quienes no viven la Verdad. Predican la Verdad, pero no practican los fundamentos de Mis Enseñanzas. No aman a los demás como deberían. Desprecian a los que consideran menos informados que ellos de todos los asuntos sagrados. Algunos se consideran por encima de los demás y más favorecidos por Dios. Estos hipócritas son los que más Me enfurecen, porque no ven cómo pecan ante Mis Ojos.
Como ven, la Verdad nunca debe darse por sentada. A todos ustedes se les dio la Verdad, pero muchos de ustedes la han olvidado. Os aburre. Es demasiado molesta -demasiado tiempo- porque muchos de vosotros veis la Verdad como algo que ya no es relevante en vuestras ocupadas vidas de hoy. Muchos de vosotros Me negaréis y luego, finalmente, Me rechazaréis completamente, cuando seáis alimentados con mentiras por aquellos que quieren alejaros de la salvación. Por eso debéis aprender la Verdad de nuevo.
Sólo puede haber una Verdad y es la Verdad establecida por Dios desde el principio.
Tu Jesús
lunes, 29 diciembre 2014 17:30
Mis queridos hijos no tengáis miedo de las Promesas de Cristo porque serán vuestro factor redentor. Mi Hijo, Jesucristo, está presente entre vosotros y nunca os abandonará ni se irá de vuestro lado. Su Promesa de salvar al mundo será cumplida, como es la Voluntad de mi Padre Eterno.
Debes saber que la Voluntad de Dios es insuperable, y no importa cuán grandes sean los obstáculos que se te pongan por delante, Dios, a través de Su Divinidad, aplastará a todos Sus enemigos. Nunca debes pensar que el mal triunfará porque esto es imposible. A través del gran Amor de Dios, seréis guiados hacia la Salvación Eterna y nada logrará bloquear vuestro camino. Cuando los enemigos de mi Hijo traten de forzarte a aceptar leyes que no son de Dios, entonces debes resistirlas. Puede ser difícil para ti, pero se te dará la fuerza para continuar en tu camino y, todo tipo de ayuda del Cielo se te dará.
Aprende a reconocer la obra del maligno por las guerras que ves surgir por todas partes; las leyes perversas introducidas en casi todas las naciones, que niegan la Palabra de Dios; y la traición a Jesucristo por aquellos que dicen representarle, cuando se sientan y no hacen nada para proclamar Su Santa Palabra. Aprende también a reconocer el odio que se muestra hacia las almas elegidas de Dios, porque entonces conocerás la difícil misión, que les ha sido encomendada, para que puedan recordar al mundo que el Amor de Dios sigue vivo.
También debes dar gracias a Dios Altísimo por la Vida que dio a la humanidad a través de Su único Hijo, Jesucristo. Si no fuera por el nacimiento de mi Hijo, y Su Crucifixión no habría habido Nueva Alianza para traerte la vida gloriosa, que te espera si así lo decides aceptar.
Estos son los tiempos en los que hay que prepararse para el nuevo mundo, el nuevo Cielo y la nueva tierra. No perdáis el tiempo tratando de discutir sobre lo que mi Hijo os está diciendo ahora. En lugar de eso, aprended a aceptar la Verdad con buena gracia. Yo, vuestra amada Madre, os guiaré hacia mi Hijo y vuestras oraciones os fortalecerán, en todos los sentidos, para que os hagáis dignos de las Promesas de Cristo.
Tu querida Madre
Madre de la Salvación