jueves, 18 octubre 2012 18:00
Mi queridísima hija, el tiempo para que Yo envíe a Mi único Hijo, Jesucristo, de regreso, para reunir a todos Mis hijos en Mi Corazón, está cerca.
Mi Corazón, fuente de toda Vida, se abrirá para reunir a todos Mis hijos en uno.
Mi Promesa, salvar a todos mis pequeños, está casi completa.
Mi mayor deseo es revelarme a cada persona, incluyendo a aquellos que no entienden por qué o cómo fueron creados por Mi Mano.
Pronto, Mi Hijo será enviado para desvelar la Verdad de la Creación de la humanidad.
Este día ha sido preparado durante tantas décadas. No podría haber tenido lugar, hasta ahora, porque la pérdida de tantos de Mis hijos, habría sido demasiado grande.
Pronto, a Mis hijos se les mostrará la Verdad de su creación, su existencia y la inmortalidad de sus almas.
Aunque este acontecimiento creará gran esperanza y alegría en muchas almas, para otras será un tormento que no podrán soportar.
Mi Fuente de Amor y Misericordia debe ser derramada sobre toda la humanidad a través de Mi Hijo, Jesucristo.
Después de esto vendrá la gran división, cuando las almas que respondan a Su Misericordia serán apartadas.
A las almas restantes se les darán todas las oportunidades para escuchar Mi Llamada del Cielo.
Yo, su Padre, me daré a conocer por el poder de los climas. Mi Mano será testigo cuando Yo alcance a cada uno de Mis hijos, para salvarlos de la muerte.
Mi Llamada será escuchada, pero no por todos. A esas almas se les mostrará Mi Amor, a través de Mis profetas, en un último intento de atraerlas a Mi Corazón.
Los cielos se desplegarán y se replegarán. Como un pergamino, se enrollarán, hasta que los signos de los Cielos sean revelados. Los sonidos de Mis Ángeles atraerán a estas pobres pequeñas almas Mías, hasta el final.
Ahora prometo que Mi Fuente de Amor cubrirá toda la tierra, al unir Mi Corazón con los corazones de todos Mis hijos.
Mi Divina Intervención será presenciada por miles de millones y muchos correrán hacia Mis Sagrados Brazos aliviados. La Verdad de Mi Plan Divino, y el misterio de la vida en la tierra, serán puestos al descubierto para que todos los vean. Sólo entonces el hombre aceptará la Verdad de la existencia de la Vida Eterna.
El fin del sufrimiento en la tierra está cerca. La persecución final, donde el maligno reina sobre Mis hijos, se ha completado.
Entonces, la libertad que he anhelado, hijos Míos, desde el principio, será suya al fin.
Miradme a Mí, hijos, vuestro amado Padre, porque os tengo en Mis Manos. Vengo, a través de Mi Hijo, para llevaros a Mi Nuevo Reino en la tierra.
Este es el legado que he prometido a Mi Hijo. Esta es Mi promesa a todos Mis hijos.
El momento de estos grandes milagros se acerca.
Bendigo a todos y cada uno de Mis hijos.
Os amo.
Os cubro y os uno a Mi Corazón.
Vuestro Padre
Dios Altísimo
viernes, 18 octubre 2013 12:38
Mi muy querida y amada hija, Mi mayor tristeza es que aquellos que más Me aman, en sus masas, se nieguen a escuchar Mi Voz, ahora que Yo los llamo.
Yo puedo ser su único amigo verdadero, su única salvación, pero muchos de ellos ignorarán Mis Advertencias. Incluso aquellos que escuchen Mi Voz me ignorarán y desecharán Mis Palabras como herejía. No reconocerán los tiempos en que viven y sólo se darán cuenta de la Verdad durante La Advertencia. Para entonces, muchos de ellos Me habrán maldecido y se habrán alejado tanto de Mí que no podré llegar a sus corazones ni salvar sus almas.
No subestimes el odio que Me tiene el demonio. Él traicionó terriblemente a Mi Padre, pero Me detesta a Mí. Esto significa que odia a Mi Iglesia y será entre Mi Iglesia en la Tierra y los demonios enviados por Satanás que tendrá lugar la batalla final. Esta batalla ha comenzado y ya ha robado Mis queridas almas, muchas de las cuales no han visto cómo ofenden a Dios.
Cuando Mi Presencia se sienta pronto, entre todos aquellos que Me aman -independientemente de si creen o no en estos Mensajes- inundaré sus almas con conocimiento por el Poder del Espíritu Santo. Esa es Mi Promesa al mundo. Nunca os abandonaré al poder del mal, porque os amo tanto. Ustedes son como un miembro de Mi Cuerpo. Ustedes son parte de Mi Cuerpo. Ustedes son Parte de Mí.
Quieras o no, te seguiré hasta el Gran Día y lucharé para salvar tu alma. Puedes darme la espalda, pero no te abandonaré, porque Yo Soy paciente. Mi Perseverancia y Divinidad están más allá de tu conocimiento. Nunca debes olvidarme, Tu Jesús, porque Yo Estoy contigo siempre, esperando que vengas a Mí.
Tu amado Salvador
Redentor de la Humanidad
Jesucristo
sábado, 18 octubre 2014 14:20
Mi muy querida hija, el maligno se ha apoderado de los corazones de muchos que creen en Mí, debido al fácil acceso que le dan a sus almas.
Satanás tienta a las almas a través de los sentidos, así como a través del pecado de orgullo. Aquellos que creen que su inteligencia y su conocimiento de la Santa Palabra de Dios les da el derecho de juzgar a otros, en Mi Nombre, me ofenden grandemente. Llenos de orgullo, su narcisismo significa que ellos creen que tienen el derecho de despreciar a otros y derramar veneno en Mi Nombre. Desconfía de los que maldicen a los demás y luego dicen que son de Mí, porque hablan con lengua perversa. El día en que Yo venga, estas almas se acobardarán de miedo y protegerán sus ojos de Mi Luz, que les cegará.
Confía siempre en Mi Misericordia, porque Yo perdonaré siempre a aquellos que vengan ante Mí con verdadero remordimiento en sus almas por todo lo que dijeron, hicieron y llevaron a cabo, que Me insultó. Temed, sin embargo, Mi Justicia porque será aterradora. Yo no pido perdón por esto. Sabed que los orgullosos y los poderosos, que Me han hecho perder las almas que Yo ansío, por la influencia perversa que ejercieron sobre los demás, sufrirán. Temblarán de miedo ante Mi Trono, pero aún así discutirán Conmigo y defenderán sus malos caminos, en la creencia errónea, de que Yo les escucharé.
Malditos los que Me maldicen. Bienaventurados los que viven su vida en amor a los demás y siguen Mis Enseñanzas, aunque esto les cause dolor. Yo levantaré a los justos, pero aplastaré a los malvados que dan la espalda a la Palabra de Dios. Cualquiera que cause dolor a otros, y especialmente en Mi Nombre, tendrá que rendirme cuentas en el Día Final.
Tu Jesús